Es un cachorro interactivo diseñado para brindar una experiencia de juego educativa
y llena de ternura.
Con más de 70 sonidos y reacciones, este perrito responde al tacto en la cabeza y la
cola, mueve la cabeza y expresa cómo se siente.
El juego consiste en cuidarlo y sanarlo: utilizando el yeso mágico y las vendas, los
niños podrán ayudarlo a recuperarse y verlo caminar nuevamente.
Sus mejillas se iluminan para indicar cuando está mejor, reforzando la empatía y el
cuidado consciente de las mascotas.
Incluye una correa para pasearlo y un pet carrier para llevarlo al veterinario,
sumando realismo a la experiencia.




